Entraba al gran escenario en medio de los enormes cortinados de rojo terciopelo. Acababan de presentarme como a la speaker que cerraba una jornada de lÃderes en un gran escenario soñado, la mayorÃa mujeres lÃderes y también hombres, de un paÃs de Latinoamérica. El gran desafÃo fue ponerme en el bolsillo a todos los participantes, en el minuto 1 de mi conferencia.

Sin embargo, oh, ¡no! mi micrófono no estaba encendido cuando caminé hasta el centro del estrado. ¿Qué pasó? El micrófono solapero, que estaba escondido en mi vestido -y que me lo colocó una técnica-, no funcionó porque nunca lo encendieron. Nadie me escuchaba en ese encuentro anual dentro del gran teatro.
Qué momento, ¿verdad? Estaba todo chequeado, pero falló mi entrada triunfante con la presentación musical acorde. No tenÃa una ametralladora tÃpica de los jueguitos tecnológicos, pues serÃa la mejor forma de ilustrar mi sensación.
Prepárese para improvisar
Cuando algo falla en su puesta en escena, como un desperfecto o mala configuración de la computadora con su proyección es cuando se presenta la mejor oportunidad: ¡de utilizarlo a su favor!
Solucionada la conexión de mi micrófono rápidamente y con todo el entusiasmo renovado, salà nuevamente al ruedo. SabÃa que no iba a demorar demasiado en el “muchas gracias” después de esa presentación.
Por lo que era radical mi reto de ir al punto lanzando una pregunta universal que los deje pensando, a medida que cada participante deseara responderme eufóricamente. Y pregunté: “¿Qué tienen en común tal con cuál objeto?”. ¡Fue mágico! Todo se volvió a encaminar.
Lanzar una pregunta movilizante, los hace olvidar de manera inmediata esa visita inesperada del TÃo Murphy, ese que, aunque todo esté chequeado con el equipo de logÃstica y organizadores del evento, aparece sin pedir permiso queriendo tirar todo el brillo de cualquier orador en escena.
PodrÃamos hacer el paralelismo con la sensación universal que sintió cada individuo cuando se paralizó el planeta con la crisis del Covid. ¿Y ahora cómo seguimos? Sentimos un batacazo a la altura de los talones.
La coach MarÃa Luisa MartÃn Miranda de Cleo Resuelve Consultores -como tantos otros especialistas en capacitación presencial- salieron al ruedo con sus zooms, sus cafés virtuales, capacitaciones y coaching empresarial subsanando el confinamiento, brindando servicio para sus clientes y los que deseen saber más de cambio empresarial.
El paralelismo de un trastabillado escenario es perfectamente comparable con la situación paralizante que experimenta cualquier lÃder ante una crisis inesperada. Estaba yo allÃ: presente en un escenario, a punto de despedir a un auditorio para cerrar una experiencia maravillosa que duró la jornada completa, ¡y habÃa que brillar!
Llevarlos con una pregunta improvisada como anzuelo de una presentación requiere estar aceitados para resolver situaciones inesperadas, y eso no se aprende solo en alguna clÃnica oratoria, sin embargo, ellas nos posicionan firmemente en cada escenario de nuestras carreras profesionales. No buscar fallas posibles, pero sà de imaginárnoslas para aplicar un plan “B” de forma inmediata.
Conectar desde el primer segundo con los participantes es clave para atrapar al auditorio. Llegar a sus corazones y emociones, para que logren prestar atención al mensaje que preparamos.
Enfocarme en esa cultura que no era la mÃa, -otro paÃs latinoamericano-, era por cierto mi plan, poniéndome a su servicio, adhiriendo mi conciencia de público para brindar eso que necesitaban oÃr de una speaker argentina invitada.
Me enfoqué a ellos, y puse a funcionar mi entusiasmo y empatÃa para que en solo 20 segundos iniciales ellos confiaran en mà y llegaran al final habiendo comprado mi propuesta, en ese encuentro anual, que movilizarÃa sus trayectorias.
DebÃa llegar al final del mensaje esperanzador, por lo que no solo era iniciar con bombos y platillos, sino debÃa desafiarlos a romper viejas estructuras, y llevarlos a ese espacio soñado en sus carreras. Durante el desarrollo del speach también hay un timing que, si bien no es de impacto, allà debemos poner agilidad para transmitir en 3 ejes temáticos el mensaje prometido.
Ese mensaje que se identifica con el tema a desarrollar, y que se alinea a nuestro propósito, al ritmo del público, del propio tema, como también del mÃo propio. O sea, me parecÃa una malabarista interesada en que recibieran cada recurso dinámico, interactivo, pero con el mismo grado de involucramiento para que todos se lleven llaves para abrir puertas al éxito en sus carreras.
Todo no termina aquÃ. Si se siente identificado o le toca transitar una hipotética batalla o un desafÃo similar, la acción continúa:
Prepare siempre un final inolvidable: todo lo que dijo hasta aquà es importante. Pero lo es más aún el final. Su forma y fondo son prácticamente lo más importante de todo lo expuesto.
Si ya repasó los principales aspectos de lo que ha compartido, desde allà puede construir visiones de futuro llamando a la acción para ser compartidas, más si hubo interacción con su público. SerÃa óptimo pensar en darle cierta magia de cierre recurriendo a música o luces que ayudarán al aplauso final y donde la adrenalina sea contagiosa, de manera que las emociones fluyan, conectando con los participantes.
Ahora bien, imagÃnese que todo fue probado técnicamente, -ya falló el micrófono apenas inicié mi exposición-, seguimos airosos, pero, como si faltara más: el video de cierre -que es la frutilla de la torta, el final orquestal, que dejarÃa pasmado a mi público- también falla.
Experiencia a prueba de fuego
Justo faltando 5 minutos para la conclusión de acción y reacción, el infaltable TÃo Murphy se presenta otra vez. No puede ser. ¿Cómo resolverlo?
Repasamos: el planteamiento de la presentación fue el adecuado, hubo una buena conexión con todos. A mà me tocaba cerrar ese importante encuentro, solo me faltaba exhibir un breve video final, pero desde la parte técnica alcanzaron a decirme: “¡Se trabó!”.
Era el “tÃo” Murphy o ¿fallas humanas?
Tener planificada una estrategia “B” es algo que no se practica como elección para la conclusión tampoco, por lo que drásticamente hay que poner a funcionar las rotativas y sacar de la galera la escena más brillante para salir del estrado bien parados y con los tacones de punta.
En tiempo de planificación se repasa una y otra vez el objetivo y se recaba información de cómo más conocer al interlocutor -sin omitir la del productor-. Pero ya hablaremos más del tema.
Tips claves para fallas y ser un orador exitoso

Sin embargo, oh, ¡no! mi micrófono no estaba encendido cuando caminé hasta el centro del estrado. ¿Qué pasó? El micrófono solapero, que estaba escondido en mi vestido -y que me lo colocó una técnica-, no funcionó porque nunca lo encendieron. Nadie me escuchaba en ese encuentro anual dentro del gran teatro.
Qué momento, ¿verdad? Estaba todo chequeado, pero falló mi entrada triunfante con la presentación musical acorde. No tenÃa una ametralladora tÃpica de los jueguitos tecnológicos, pues serÃa la mejor forma de ilustrar mi sensación.
Prepárese para improvisar
Cuando algo falla en su puesta en escena, como un desperfecto o mala configuración de la computadora con su proyección es cuando se presenta la mejor oportunidad: ¡de utilizarlo a su favor!
Solucionada la conexión de mi micrófono rápidamente y con todo el entusiasmo renovado, salà nuevamente al ruedo. SabÃa que no iba a demorar demasiado en el “muchas gracias” después de esa presentación.
Por lo que era radical mi reto de ir al punto lanzando una pregunta universal que los deje pensando, a medida que cada participante deseara responderme eufóricamente. Y pregunté: “¿Qué tienen en común tal con cuál objeto?”. ¡Fue mágico! Todo se volvió a encaminar.
Lanzar una pregunta movilizante, los hace olvidar de manera inmediata esa visita inesperada del TÃo Murphy, ese que, aunque todo esté chequeado con el equipo de logÃstica y organizadores del evento, aparece sin pedir permiso queriendo tirar todo el brillo de cualquier orador en escena.
PodrÃamos hacer el paralelismo con la sensación universal que sintió cada individuo cuando se paralizó el planeta con la crisis del Covid. ¿Y ahora cómo seguimos? Sentimos un batacazo a la altura de los talones.
La coach MarÃa Luisa MartÃn Miranda de Cleo Resuelve Consultores -como tantos otros especialistas en capacitación presencial- salieron al ruedo con sus zooms, sus cafés virtuales, capacitaciones y coaching empresarial subsanando el confinamiento, brindando servicio para sus clientes y los que deseen saber más de cambio empresarial.
El paralelismo de un trastabillado escenario es perfectamente comparable con la situación paralizante que experimenta cualquier lÃder ante una crisis inesperada. Estaba yo allÃ: presente en un escenario, a punto de despedir a un auditorio para cerrar una experiencia maravillosa que duró la jornada completa, ¡y habÃa que brillar!
Llevarlos con una pregunta improvisada como anzuelo de una presentación requiere estar aceitados para resolver situaciones inesperadas, y eso no se aprende solo en alguna clÃnica oratoria, sin embargo, ellas nos posicionan firmemente en cada escenario de nuestras carreras profesionales. No buscar fallas posibles, pero sà de imaginárnoslas para aplicar un plan “B” de forma inmediata.
Conectar desde el primer segundo con los participantes es clave para atrapar al auditorio. Llegar a sus corazones y emociones, para que logren prestar atención al mensaje que preparamos.
Enfocarme en esa cultura que no era la mÃa, -otro paÃs latinoamericano-, era por cierto mi plan, poniéndome a su servicio, adhiriendo mi conciencia de público para brindar eso que necesitaban oÃr de una speaker argentina invitada.
Me enfoqué a ellos, y puse a funcionar mi entusiasmo y empatÃa para que en solo 20 segundos iniciales ellos confiaran en mà y llegaran al final habiendo comprado mi propuesta, en ese encuentro anual, que movilizarÃa sus trayectorias.
DebÃa llegar al final del mensaje esperanzador, por lo que no solo era iniciar con bombos y platillos, sino debÃa desafiarlos a romper viejas estructuras, y llevarlos a ese espacio soñado en sus carreras. Durante el desarrollo del speach también hay un timing que, si bien no es de impacto, allà debemos poner agilidad para transmitir en 3 ejes temáticos el mensaje prometido.
Ese mensaje que se identifica con el tema a desarrollar, y que se alinea a nuestro propósito, al ritmo del público, del propio tema, como también del mÃo propio. O sea, me parecÃa una malabarista interesada en que recibieran cada recurso dinámico, interactivo, pero con el mismo grado de involucramiento para que todos se lleven llaves para abrir puertas al éxito en sus carreras.
Todo no termina aquÃ. Si se siente identificado o le toca transitar una hipotética batalla o un desafÃo similar, la acción continúa:
Prepare siempre un final inolvidable: todo lo que dijo hasta aquà es importante. Pero lo es más aún el final. Su forma y fondo son prácticamente lo más importante de todo lo expuesto.
Si ya repasó los principales aspectos de lo que ha compartido, desde allà puede construir visiones de futuro llamando a la acción para ser compartidas, más si hubo interacción con su público. SerÃa óptimo pensar en darle cierta magia de cierre recurriendo a música o luces que ayudarán al aplauso final y donde la adrenalina sea contagiosa, de manera que las emociones fluyan, conectando con los participantes.
Ahora bien, imagÃnese que todo fue probado técnicamente, -ya falló el micrófono apenas inicié mi exposición-, seguimos airosos, pero, como si faltara más: el video de cierre -que es la frutilla de la torta, el final orquestal, que dejarÃa pasmado a mi público- también falla.
Experiencia a prueba de fuego
Justo faltando 5 minutos para la conclusión de acción y reacción, el infaltable TÃo Murphy se presenta otra vez. No puede ser. ¿Cómo resolverlo?
Repasamos: el planteamiento de la presentación fue el adecuado, hubo una buena conexión con todos. A mà me tocaba cerrar ese importante encuentro, solo me faltaba exhibir un breve video final, pero desde la parte técnica alcanzaron a decirme: “¡Se trabó!”.
Era el “tÃo” Murphy o ¿fallas humanas?
Tener planificada una estrategia “B” es algo que no se practica como elección para la conclusión tampoco, por lo que drásticamente hay que poner a funcionar las rotativas y sacar de la galera la escena más brillante para salir del estrado bien parados y con los tacones de punta.
En tiempo de planificación se repasa una y otra vez el objetivo y se recaba información de cómo más conocer al interlocutor -sin omitir la del productor-. Pero ya hablaremos más del tema.
Tips claves para fallas y ser un orador exitoso
- Prepárese para improvisar
- Lance una pregunta movilizante
- Conecte desde el primer segundo con los participantes
- Prepare siempre un final inolvidable
- Planee una alternativa participativa siempre
- Adhiera a cierta complicidad colectiva con su público
- Adhiera su conciencia de público investigada
- Trabaje en equipo responsablemente
- Prepare y practique cada punto de la presentación
- Exponga con claridad y concisión
- Selle las mentes de los participantes con una gran acción
Oratoria Consciente: estoy convencida que muchos escuchan discursos a diario y la mayorÃa cree que es más de lo mismo y son improvisados...

Solemos tener el desafÃo de correr telones para ver qué hay detrás de cada libro, de cada autor, para desafiar lo estándar y vivir una experiencia de crecimiento en la propia carrera- como lo he tenido junto a otros 40 profesionales. En este caso, para transmitir otra vez al lector de mis notas, aquello impredecible, aquel conocimiento que no se puede escribir solo leyendo un libro de una vez sin haberlo vivido.
Quienes expresamos ideas y transmitimos mensajes y -a la vez- enseñamos a decir discursos a lÃderes y profesionales, necesitamos de vez en cuando una lupa para, descubrir una nueva pincelada en nuestra experiencia profesional y convencernos que vamos por buen camino, o que podemos mejorar. ¿Le ha pasado?
El reto fue experimentar con un mentor -el mismo autor de su libro- quien nos brindó una catarata de experiencias, vivencias significativas y su sabidurÃa para poner la lupa en cada uno de nosotros como presentadores, pero con el desafÃo de descubrir lo mágico que es: generar una conexión genuina con otros y crear algo con esos auditorios.
En “Oratoria Consciente” Ariel Goldvarg además de repasar en su libro, respecto del contenido y forma como contexto para hablar en público, lo hace como coach en sus seminarios pero especialmente profundizando su mentoreo “en el Yo”. Este valor agregado es una propuesta superadora.
Empezar de nuevo, hasta que nos hace “click”
Todas las técnicas comprobadas, ya las habÃa escrito, practicado y enseñado. Aquà la propuesta del mentor fue bucear cómo se puede lograr que la presentación oral ilustre, inspire y sorprenda. En definitiva, es lo mismo que hacer memorable su presentación, o estimular al expositor a ser sincero ante su público y a la vez, que ese mensaje sea trascendente en el tiempo.
Seguramente podemos mencionar a cientos de referentes de quienes hemos aprendido y fueron los que nos marcaron el camino de la oratoria y lo que significa hoy para cada uno en nuestras profesiones. También estoy convencida que muchos escuchan discursos a diario y la mayorÃa crea que es más de lo mismo y son improvisados, o, cambien de canal.
Pero también están quienes analizan el éxito de las carreras de tantos lÃderes, o en sus vidas particulares, y le den crédito total a ese orador que se conquistó al público y puso a sus seguidores en su bolsillo. ¿Cómo lo lograron?
Algunos odian a esa maestra que los hizo pasar al frente en la escuela a decir una poesÃa o participar del acto patrio, y también están aquellos que le deben el descubrimiento de sus habilidades a quienes le dieron el desafÃo de enfrentar a un público (compañeros y padres) para descubrir que ahà está su fuerte, aunque tenga que trabajar 100.000 veces esa limitación, pero en la 100.001, aparecieron sus fortalezas.
Más allá de lo técnico: Una dimensión de consciencia
Aquellas habilidades técnicas que son necesarias: el manejo de la voz, los gestos, el cuerpo, la interpretación, aún no son suficientes para constituirnos como oradores. Hay otra dimensión en el plano de la relación temporal que se crea al momento de transmitir el discurso.
Si tenemos registrada esa sensación que internamente vivimos cada vez que hablamos ante un público y capitalizamos la experiencia, lograremos asumir el compromiso personal de superarnos, yendo más allá de nuestros propios lÃmites para trabajar sobre aquello que deseamos transformar en el otro.
Recién ahà reconoceremos que ese es el núcleo de la dimensión que a la vez permite extender un puente mágico como conexión genuina entre la audiencia y nosotros, impactándolas, pero creando algo con ellos.
Por aquà pasa la cuestión: Vivir una transformación personal, mientras hablamos; logrando una transformación en el otro. Eso es lo que autocreamos con el otro.
Por ello la oratoria puede ser mágica, consciente y transformadora, desde el aprendizaje de recursos y técnicas para dar presentaciones de alto impacto, hasta ese proceso Ãntimo de transformación personal que habremos de lograr junto a nuestra audiencia. En definitiva, nuestra comunicación permitirá inspirar y sorprender al público con quien compartimos una experiencia inolvidable.
Uno de nuestros tantos miedos -descalificador por cierto-, puede ser el “ya está todo dicho, ¿qué podrÃa agregar yo?”. Y ahà una de sus reglas, llamada “100.001”.
El mensaje que habremos de transmitir (incluso un storytelling) no es el descubrimiento de la pólvora, pero, hablando de otra manera, con nuestro propio sello, nuestra unicidad, aquello que oÃmos cientos de veces, lo expresamos de manera novedosa en el preciso instante que esa metáfora tocó las emociones, tomó otra dimensión en nuestro público de forma impactante o reflexiva y el milagro se produce como si se oyese por primera vez, “la 100.001”. ¿Magia?
Recuerde que el tema y objetivo son la base misma de toda presentación, pero asà como dijo Maya Angelou “la gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.
Mi desafÃo personal para con usted lector, es que usted encuentre su propia voz, esa que fluye desde su propio ser y emociona. Se comprometa con su público, se proyecte, inyecte un cambio y logre asÃ, transformaciones en su entorno.
Entonces, ¡dÃgalo!

Solemos tener el desafÃo de correr telones para ver qué hay detrás de cada libro, de cada autor, para desafiar lo estándar y vivir una experiencia de crecimiento en la propia carrera- como lo he tenido junto a otros 40 profesionales. En este caso, para transmitir otra vez al lector de mis notas, aquello impredecible, aquel conocimiento que no se puede escribir solo leyendo un libro de una vez sin haberlo vivido.
Quienes expresamos ideas y transmitimos mensajes y -a la vez- enseñamos a decir discursos a lÃderes y profesionales, necesitamos de vez en cuando una lupa para, descubrir una nueva pincelada en nuestra experiencia profesional y convencernos que vamos por buen camino, o que podemos mejorar. ¿Le ha pasado?
El reto fue experimentar con un mentor -el mismo autor de su libro- quien nos brindó una catarata de experiencias, vivencias significativas y su sabidurÃa para poner la lupa en cada uno de nosotros como presentadores, pero con el desafÃo de descubrir lo mágico que es: generar una conexión genuina con otros y crear algo con esos auditorios.
En “Oratoria Consciente” Ariel Goldvarg además de repasar en su libro, respecto del contenido y forma como contexto para hablar en público, lo hace como coach en sus seminarios pero especialmente profundizando su mentoreo “en el Yo”. Este valor agregado es una propuesta superadora.
Empezar de nuevo, hasta que nos hace “click”
Todas las técnicas comprobadas, ya las habÃa escrito, practicado y enseñado. Aquà la propuesta del mentor fue bucear cómo se puede lograr que la presentación oral ilustre, inspire y sorprenda. En definitiva, es lo mismo que hacer memorable su presentación, o estimular al expositor a ser sincero ante su público y a la vez, que ese mensaje sea trascendente en el tiempo.
Seguramente podemos mencionar a cientos de referentes de quienes hemos aprendido y fueron los que nos marcaron el camino de la oratoria y lo que significa hoy para cada uno en nuestras profesiones. También estoy convencida que muchos escuchan discursos a diario y la mayorÃa crea que es más de lo mismo y son improvisados, o, cambien de canal.
Pero también están quienes analizan el éxito de las carreras de tantos lÃderes, o en sus vidas particulares, y le den crédito total a ese orador que se conquistó al público y puso a sus seguidores en su bolsillo. ¿Cómo lo lograron?
Algunos odian a esa maestra que los hizo pasar al frente en la escuela a decir una poesÃa o participar del acto patrio, y también están aquellos que le deben el descubrimiento de sus habilidades a quienes le dieron el desafÃo de enfrentar a un público (compañeros y padres) para descubrir que ahà está su fuerte, aunque tenga que trabajar 100.000 veces esa limitación, pero en la 100.001, aparecieron sus fortalezas.
Más allá de lo técnico: Una dimensión de consciencia
Aquellas habilidades técnicas que son necesarias: el manejo de la voz, los gestos, el cuerpo, la interpretación, aún no son suficientes para constituirnos como oradores. Hay otra dimensión en el plano de la relación temporal que se crea al momento de transmitir el discurso.
Si tenemos registrada esa sensación que internamente vivimos cada vez que hablamos ante un público y capitalizamos la experiencia, lograremos asumir el compromiso personal de superarnos, yendo más allá de nuestros propios lÃmites para trabajar sobre aquello que deseamos transformar en el otro.
Recién ahà reconoceremos que ese es el núcleo de la dimensión que a la vez permite extender un puente mágico como conexión genuina entre la audiencia y nosotros, impactándolas, pero creando algo con ellos.
Por aquà pasa la cuestión: Vivir una transformación personal, mientras hablamos; logrando una transformación en el otro. Eso es lo que autocreamos con el otro.
Por ello la oratoria puede ser mágica, consciente y transformadora, desde el aprendizaje de recursos y técnicas para dar presentaciones de alto impacto, hasta ese proceso Ãntimo de transformación personal que habremos de lograr junto a nuestra audiencia. En definitiva, nuestra comunicación permitirá inspirar y sorprender al público con quien compartimos una experiencia inolvidable.
Uno de nuestros tantos miedos -descalificador por cierto-, puede ser el “ya está todo dicho, ¿qué podrÃa agregar yo?”. Y ahà una de sus reglas, llamada “100.001”.
El mensaje que habremos de transmitir (incluso un storytelling) no es el descubrimiento de la pólvora, pero, hablando de otra manera, con nuestro propio sello, nuestra unicidad, aquello que oÃmos cientos de veces, lo expresamos de manera novedosa en el preciso instante que esa metáfora tocó las emociones, tomó otra dimensión en nuestro público de forma impactante o reflexiva y el milagro se produce como si se oyese por primera vez, “la 100.001”. ¿Magia?
Recuerde que el tema y objetivo son la base misma de toda presentación, pero asà como dijo Maya Angelou “la gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.
Mi desafÃo personal para con usted lector, es que usted encuentre su propia voz, esa que fluye desde su propio ser y emociona. Se comprometa con su público, se proyecte, inyecte un cambio y logre asÃ, transformaciones en su entorno.
Entonces, ¡dÃgalo!